A cualquier hora que viniera a visitarle la musa de la inspiración, a Roberto Pérez-Guerras siempre le encontraría trabajando. La arquitectura, más que su oficio, es su pasión. Nacido en Miranda de Ebro (Burgos) y afincado desde muy joven en Alicante, la cultura mediterránea ha sido siempre el hilo conductor de su obra arquitectónica.
Desde aquellos primeros experimentos con astillas y jabón que llenaron su infancia de artilugios habitables, su técnica ha evolucionado. Títulos académicos, años de investigación y un poso de experiencia, han dado forma a una consolidada trayectoria profesional. Su imaginación y su capacidad creativa, en cambio, continúan.
El vanguardismo, no exento de una pizca de provocación, envuelven al arquitecto y al hombre con una aureola que no pasa desapercibida. Se le puede admirar o detestar, pero sus obras siempre serán incompatibles con la mediocridad o la indiferencia.
La militancia mediterránea de Roberto Pérez-Guerras, su concepción de la luz, del espacio y la búsqueda de la belleza a través de la simplicidad, definen su evolución arquitectónica.
Su batalla cotidiana, al frente de un equipo amplio, transcultural y multidisciplinar, se libra en el terreno del urbanismo sostenible. Diseñando recintos habitables y arquitectura bioclimática que fomenten el uso de energías alternativas no contaminantes. Creando ecosistemas urbanos que concilien el planeta y sus habitantes, pertenezcan a la especie que pertenezcan.